Ha pasado más tiempo del que me gustaria desdde mi última entrada. La diversificación laboral a que obligan estos tiempos sumada al agotamieno vespertino son las responsables del barbecho creativo por un lado y la pereza de ponerse a escribir por otro. No espero que la racha pase por si sola, pues como decia Picasso la inspiración tiene que encontrarte en el estudio y estas situaciones exigen voluntad y acción. En ello estamos. Tras las excusas y autojustificaciones innecesarias voy por materia.
Hace unos dias estuve en una casa okupa viendo un espectáculo multidisciplinar. La propuesta estaba englobada dentro de los actos de celebración de la casa y abarcaba gran parte de las disciplinas artísticas que se practican en la casa: teatro, música, malabares, colgamientos...y el argumento era, como no, un homenaje al movimiento okupa.
Reconozco que mi ánimo era bastante escéptico, pero muy pronto me sentí identificado con sus postulados no solo artísticos sino también filosóficos. Las clave son el aprovechamiento de los recursos de que disponemos, el trabajo desinteresado por el bien común y la apertura de miras hacia todas las manifestaciones mientras sean tolerantes.
Mucho más importantes que la infrastructura o los recursos son la voluntad y la creatividad.